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Guía de Primeros Auxilios

El estado y la evolución de las lesiones derivadas de un accidente
pueden depender de la rapidez y calidad de los primeros auxilios
recibidos.

  1. DEFINICIÓN

Se denominan Primeros Auxilios a aquellas actuaciones o medidas
que se adoptan inicialmente con un accidentado o enfermo repentino,
en  el  mismo  lugar  de  los  hechos,  hasta  que  llega  asistencia
especializada.

En la mayoría de los casos, la primera persona que atiende una situación de urgencia o de emergencia, no es un sanitario. Por ello, sería conveniente que todos tuviéramos una serie de conocimientos básicos acerca de qué hacer o no ante estas situaciones.

Para prestar primeros auxilios no se necesita contar con equipos especializados. Basta con un botiquín, es mas, en muchos casos, el mismo ni siquiera será necesario.

Es importante que la prestación de los mismos sea correcta y eficaz ya que de ello puede depender la evolución del paciente.

  1. OBJETIVOS DE LOS PRIMEROS AUXILIOS

  • Evitar la muerte.
  • Impedir el agravamiento de las lesiones.
  • Evitar más lesiones de las ya producidas.
  • Aliviar el dolor.
  • Evitar infecciones o lesiones secundarias.
  • Ayudar o facilitar la recuperación del lesionado.
  1. PAUTA GENERAL DE ACTUACIÓN: CONDUCTA “PAS”

Este acrónimo resume la pauta de actuación básica en materia de Primeros Auxilios.

PROTEGE al accidentado y a ti mismo.

♦  Hay que hacer seguro el lugar del accidente, teniendo en cuenta
que es preferible alejar el peligro, que movilizar al accidentado.
Si ello no fuera posible, sólo entonces se debe proceder a alejar
al accidentado, movilizándolo en bloque tal y como se explica en el
apartado  relativo  a “Fracturas  especiales”  del  capítulo  XII
“Traumatismos osteomusculares”.

♦  A continuación se analizan posibles situaciones:

Heridas sangrantes: utilizar guantes desechables.

Electrocución: desconectar la corriente (si no es posible, separar   al   accidentado   de   la   zona   en   tensión convenientemente protegidos contra una descarga).

Incendios: controlar el fuego, si hay humo, ventilar (si no fuera posible, rescate convenientemente protegidos).

Fugas de gas: ventilar, cortar el gas (si no fuera posible, rescate convenientemente protegidos), si se sospecha que el gas es inflamable, no encender fuego, no fumar, no accionar aparatos eléctricos.

Accidentes de tráfico: aparcar bien, ponerse chaleco de alta visibilidad, señalizar.

AVISA a los servicios de socorro: 112

♦  Es necesario (los profesionales que atiendan nuestra llamada nos
interrogarán al respecto):

Identificarse.

Informar acerca del lugar exacto.

Especificar el tipo de accidente y circunstancias que pueden agravar la situación (intoxicación, quemaduras térmicas o químicas, etc.).

Informar acerca del número de heridos y estado aparente (conscientes, sangran, respiran, etc.).

♦  Es importante mantener libre la línea telefónica utilizada para la
comunicación del accidente.

♦  Mientras se espera la ayuda, se puede empezar a socorrer.

SOCORRE aplicando tus conocimientos de primeros auxilios

♦  Se debe actuar teniendo presente estas prioridades (por lo que
es imprescindible la valoración del accidentado antes de cualquier
actuación  y,  en  caso  de  accidentes  múltiples,  no  atender  al
primer herido que se encuentre o al que más grite):

1º Salvar la vida.

2º Evitar que se agraven las lesiones.

Prioridad  inmediata:  Problemas  respiratorios,  paros  cardíacos, hemorragias graves, inconsciencia, shock, tórax abierto o heridas abdominales, quemaduras del aparato respiratorio, o heridos con más de una fractura importante.

Prioridad  secundaria:  Quemaduras  graves,  lesiones  de  columna vertebral, hemorragias moderadas, accidentados conscientes con lesiones en cabeza.

Prioridad  terciaria:  Fracturas  leves,  contusiones,  abrasiones  y quemaduras leves.

Última prioridad: Defunciones.

  1. EL SOCORRISTA

La persona que presta los primeros auxilios debe:

Tener unos conocimientos básicos.  De no ser así, es mejor abstenerse de actuar. Intervenciones inadecuadas pueden incluso agravar la situación.

Hacerse una buena composición de lugar antes de actuar, es imprescindible para garantizar la seguridad.

Protegerse contra riesgos biológicos (usar guantes, protectores en el boca a boca, etc. ).

Actuar con tranquilidad y rapidez.  Hay que intervenir con premura,   pero   manteniendo   la   calma   en   todo   momento   y transmitiendo serenidad a los demás y a la víctima. De esta forma se contribuye a evitar el pánico y a minimizar el riesgo de que el accidente acabe afectando a otras personas.

Tranquilizar   al   herido,   dándole   ánimo   y   mitigando   su preocupación.

Evitar mover al accidentado (salvo causa de fuerza mayor como incendio, inmersión, etc.) y en todo caso con gran precaución. Es necesario examinar bien al herido, sin tocarle innecesariamente. Esto ayudará a establecer prioridades si hay varios.

Limitarse a las actuaciones indispensables:

Adoptar las medidas necesarias para asegurar la vida y evitar lesiones mayores.

Asegurar la asistencia especializada y el traslado adecuado.

Mantener al herido caliente (abrigarlo) y aflojar las ropas que
opriman.

Evitar dar de comer o beber al accidentado. Apartar a los curiosos.

  1. EL BOTIQUÍN DE PRIMEROS AUXILIOS

El anexo VI del R.D. 486/97, de 14 de abril, que establece las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo, especifica que  todo lugar de trabajo deberá disponer, como mínimo, de un botiquín portátil que contenga:

  • Desinfectantes y antisépticos Gasas estériles.
  • Algodón hidrófilo
  • Vendas
  • Esparadrapo
  • Apósitos adhesivos
  • Tijeras
  • Pinzas
  • Guantes desechables

Dicho  material  debe  revisarse  periódicamente  y  reponerse  tan pronto como caduque o sea utilizado.

III. EVALUACIÓN DEL ACCIDENTADO

Se denomina así al reconocimiento del accidentado, en el lugar de los hechos, enfocado a detectar lesiones o situaciones potencialmente peligrosas para su vida.

Es necesario que la actuación sea sistemática y secuencial. Se debe
seguir escrupulosamente el procedimiento descrito a continuación,
sin pasar al siguiente escalón antes de haber completado el anterior.

 

1ª  FASE: EVALUACIÓN PRIMARIA.

Identificación  de  situaciones  que  puedan  suponer  una  amenaza inmediata para la vida de la persona. Siempre por este orden:

– 1º  Valorar la consciencia (si está consciente, podemos suponer que respira y que el sistema circulatorio funciona): responde o no a  estímulos

– 2ª Valorar la respiración (si respira, podemos suponer que su corazón late):
si falta, intentar restablecerla,  Reanimación Cardiopulmonar (R.C.P.)

2ª FASE: EVALUACIÓN SECUNDARIA.

Tras asegurar las funciones vitales, debemos tratar de detectar
otras  posibles  lesiones.  Para  ello  realizaremos  una  exploración
detallada y sistemática desde la cabeza hasta las extremidades,
buscando heridas, fracturas, hemorragias, quemaduras, movimientos
torácicos anormales, etc. para poder aplicar los cuidados necesarios.

  1. PARADA CARDIORRESPIRATORIA: LA REANIMACIÓN CARDIOPULMONAR

La parada cardiorrespiratoria es la interrupción brusca, inesperada
y potencialmente reversible, de la respiración y de la circulación.

La reanimación cardiopulmonar (R.C.P.) es un conjunto de maniobras
estandarizadas  de  desarrollo  secuencial,  cuyo  fin  es  sustituir
primero  y  reinstaurar  después,  la  respiración  y  la  circulación
espontánea.

El cese de la circulación durante  más  de  tres  minutos     (con  la consiguiente interrupción de la llegada de sangre oxigenada a las células), puede provocar daño cerebral irreversible. A partir de los cinco minutos puede producirse la muerte.

Cualquier   persona   puede   ser   iniciada   en   la   reanimación
cardiopulmonar, cuya práctica, por otra parte, no precisa de grandes
medios.

  1. CUÁNDO DEBE APLICARSE LA R.C.P.

Ante una parada cardíaca y/o respiratoria. Excepto que:

La parada sea consecuencia de una enfermedad terminal.
Existan signos de muerte biológica: rigidez, livideces.
El paciente lleve más de diez minutos en parada sin haber
recibido la R.C.P. básica. Casos excepcionales en los que la
R.C.P. puede ser útil tras un tiempo superior a diez minutos
permitiendo una recuperación sin secuelas neurológicas son
paradas por ahogamiento, hipotensión o intoxicación por
barbitúricos.

  1. ACTUACIÓN ANTE UNA PARADA CARDIORRESPIRATORIA: SECUENCIA DE LA R.C.P.

(A) Garantizar la seguridad de reanimador y víctima – (B) Buscar respuesta: valorar la consciencia – (C) Pedir ayuda – (D) Abrir la vía aérea y mantenerla permeable (E) Valorar ventilación, y si no se detecta, aplicar la R.C.P.

  1. Garantizar la seguridad del reanimador y de la víctima.

Buscar para las maniobras una zona segura, evitando riesgos para ambos.

  1. Buscar respuesta: valorar la consciencia.

Preguntar al accidentado en voz alta si se encuentra bien. Si no responde, sacudirle suavemente por los hombros y/o provocarle un pequeño estímulo doloroso (como un pellizco en brazo) a la vez que se insiste en preguntarle si se encuentra bien.

Si responde (emite algún sonido, se mueve, abre los ojos), está
consciente. Se puede concluir, por tanto,  que está respirando y
tiene circulación y debemos proceder de la siguiente manera:

Dejarlo en la posición en que lo encontramos.

Valorarlo  de  acuerdo  con  lo  expuesto  en  el  capítulo  III (evaluación secundaria)

Pedir ayuda si es necesario. Enviar a alguien por ayuda. Si está solo, deje a la víctima y vaya por ayuda usted mismo, volviendo después junto a ella.

Valorar a la víctima regularmente. Hay dos situaciones que pueden poner en peligro la vida de una persona consciente: hemorragia profusa y la asfixia por atragantamiento. En esos casos,   se   actuará   según   lo   indicado   en   los   apartados correspondientes de esta Guía.

Si  no  responde,  está  inconsciente  y  puede  ser  una  víctima potencial de muerte súbita: pediremos ayuda.

  1. Pedir ayuda

  • Avisar al 112, o
  • Gritar pidiendo ayuda de alguien próximo
  • Si la  causa  probable  de  la  inconsciencia   es   un   problema
    respiratorio  derivado  de  traumatismos,  ahogamiento,  asfixia,
    intoxicación por alcohol y drogas, o si la víctima es un niño, lo
    prioritario es la R.C.P., que debe aplicarse durante 1 minuto antes
    de ir a pedir ayuda.
  1. Abrir la Vía Aérea. Mantener permeable la vía aérea.

Después de pedir ayuda, el reanimador debe abrir la vía aérea y mantenerla permeable,ya        que        durante        una        parada cardiorrespiratoria,  la  víctima  pierde  el tono muscular lo que unido al efecto de la gravedad, puede hacer que la lengua caiga hacia atrás ocluyendo la vía aérea.

Para ello, en primer lugar, hay que colocar con precaución al herido tumbado boca arriba sobre superficie lisa y dura, con los brazos extendidos a lo largo del cuerpo, aflojarle las ropas que puedan oprimirle y desvestirle el tórax.

A continuación se debe aplicar una de las siguientes maniobras:

Maniobra frente-mentón (es la que se aplica generalmente):

Retirar objetos visibles de la boca de la víctima                                                                                 (incluye dentaduras postizas sueltas).

Colocar una mano en la frente de la víctima y con los dedos 2º y 3º de la otra mano en la punta del mentón, inclinar la cabeza hacia atrás   y   elevar   la   mandíbula, dejando libres el pulgar e índice de la primera mano para cerrar su nariz si requiere ventilación.

Maniobra de hiperextensión del cuello:

Colocar una mano en la frente de la víctima y la otra mano bajo el cuello,  elevándolo suavemente.

Tracción de mandíbula:

Si hay sospecha de lesión cervical, las   maniobras   frente-mentón   e hiperextensión   del   cuello   están contraindicadas. En estos casos se recomienda    la        tracción      de mandíbula.

Consiste en introducir el pulgar en la boca del herido por detrás de la arcada dentaria inferior y con los dedos pulgar e índice haciendo   gancho   traccionar   de   la   mandíbula   hacia   arriba, mientras con la otra mano se fija la cabeza evitando que se desplace en cualquier dirección.

  1. Valorar ventilación, y si no se detecta, aplicar la R.C.P.

Manteniendo  la  vía  aérea  abierta, mirar  el  pecho  de   la   víctima   y acercar la cara a su boca para ver los movimientos del tórax, oír los sonidos  respiratorios,  y  sentir  la salida de aire en la mejilla. Mirar, Escuchar y Sentir (M.E.S.), unos 10 segundos para determinar si respira normalmente.

La respiración adecuada implica presencia de circulación, por lo que, si existe, habría que:

Colocar  al  accidentado  en  posición  lateral  de  seguridad (P.L.S.) excepto si se sospecha lesión cervical (en el último apartado de este capítulo se explica como debe hacerse).

Controlar que continúa respirando.

Si no respira, sólo inspira bocanadas ocasionales o hace débiles
intentos  de  respirar,  o  se  tienen  dudas,  se  debe  pasar  a  la
REANIMACIÓN   CARDIOPULMONAR   propiamente   dicha,   que
consiste en una combinación de RESPIRACIÓN ARTIFICIAL BOCA
A  BOCA  y  MASAJE  CARDIACO  EXTERNO.  A  continuación  se
explica la secuencia de la R.C.P. y la forma de practicar, tanto la
respiración artificial boca a boca como el masaje cardiaco.

Secuencia de la R.C.P.:

Se comenzará con 2 insuflaciones.

Se darán 30 compresiones seguidas de 2 insuflaciones y así sucesivamente: relación 30/2.

Valorar la respiración cada 10 respiraciones (o cada minuto). No parar más de 10 segundos.

Mantener la R.C.P. hasta:
Llegada de ayuda.

Recuperación de la víctima, en cuyo caso, si no se sospecha
lesión cervical, se la colocará en posición lateral de seguridad
(P.L.S. – ver último apartado del este capítulo) y se la vigilará
periódicamente.

 

Se produzca el “agotamiento” del reanimador.

 

Nota:  La R.C.P. con dos reanimadores sólo se recomienda si están entrenados. La
cadencia será la misma: uno de ellos realizará las compresiones y el otro las
insuflaciones.  Es  recomendable  que  cambien  cada 2  minutos  para  evitar  el
agotamiento.

Pauta para aplicar la Respiración artificial Boca a Boca

  1. Mantener la  vía  aérea  abierta  y  permeable  según  se  indicó anteriormente.
  2. Si se  dispone  un  protector,  interponerlo  entre  la  boca  del socorrista y la boca del accidentado. Esto no es imprescindible.
  3. Pinzar la nariz de la víctima con el índice y pulgar de la mano que se tiene en su frente.
  4. Hacer una inspiración profunda para llenar los pulmones con
    oxígeno.
  5. Colocar los labios alrededor de la boca de la víctima, asegurando un buen sellado.
  6. Soplar uniformemente hasta que el tórax se eleve como en una respiración normal.
  7. La insuflación de aire debe durar alrededor de un segundo.
  8. Separar la boca de la de la víctima y ladeando la cabeza, mirar como desciende el tórax cuando sale el aire.
  9. Se debe evitar insuflar una cantidad excesiva de aire, hacerlo con demasiada rapidez o a un ritmo muy elevado.
  10. Se deben conseguir al menos dos insuflaciones efectivas cada cinco intentos.
  11. La frecuencia de ventilación será de 12 veces por minuto.
  12. Si se consigue restablecer la respiración espontánea, debemos colocar al accidentado en posición lateral de seguridad y controlar que sigue respirando.

Pauta para aplicar el  Masaje Cardiaco externo

  1. Arrodillarse en cualquiera de los dos costados del paciente. Éste
    debe estar en decúbito supino (tumbado boca arriba) sobre una
    superficie dura.
  2. Colocar el talón de una mano sobre el
    punto de presión en la mitad inferior
    del esternón (dos dedos por encima
    de la base del apéndice xifoides o
    punta del esternón, o bien en la unión
    del   tercio   medio   con   el   tercio
    inferior del esternón) y el talón de la
    otra    mano    sobre    la    primera,
    entrelazando  los  dedos  de  ambas
    manos.
  3. Mantener rectos los brazos y utilizar el
    peso del cuerpo para hacer la compresión.
  4. Presionar sobre el esternón hacia abajo, con la fuerza necesaria para desplazar el esternón unos 4 ó 5 cm.
  5. Realizar ciclos de 1 segundo: medio seg. para la compresión y el otro medio para la descompresión.
  6. No despegar las manos del tórax con cada compresión.
  7. La frecuencia recomendada actualmente es de 100 compresiones por minuto.

 

  1. DIFERENCIAS DE TÉCNICA DE REANIMACIÓN SEGÚN EDAD

 

La secuencia de la R.C.P. descrita anteriormente es válida para todas las edades. Únicamente hay diferencias en la Técnica:

Niños de 1 a 8 años

Localizar el punto de compresión: un dedo por debajo de la línea imaginaria que une los pezones, en la parte media del tórax.

Presionar colocando el talón de una mano.

Profundidad de compresión: de 1/3 a ½ del diámetro  antero-posterior  del  tórax  o entre 2,5 – 4 cmt.

Las ventilaciones serán suaves.

Niños menores de 1 año

Ventilación boca-boca nariz.

Localizar el punto de compresión: un poco por debajo de la línea imaginaria que une los pezones, en la parte media del tórax.

Presionar colocando dedos 3º Y 4º (corazón y anular). Profundidad de compresión: 2-3 cmt.

Las ventilaciones serán muy suaves.

  1. POSICIÓN LATERAL DE SEGURIDAD (P.L.S.)

Es una posición que mantiene la permeabilidad de la vía aérea y disminuye el riesgo de broncoaspiración en caso de vómitos. Hay que controlar la circulación del brazo que queda debajo y asegurarse que la duración de la presión sobre él se reduzca al mínimo. Si una persona ha de permanecer en esta posición más de 30 minutos, debería ser girada hacia el lado opuesto.

Si se sospecha lesión cervical, la P.L.S. está contraindicada y no se
debe   realizar   movilización   salvo   que   exista   peligro   para   el
reanimador y/o la víctima, en cuyo caso se movilizará al accidentado
boca arriba, manteniendo la alineación e integridad de la columna
vertebral.

Procedimiento para llevar a una persona hasta la P.L.S.:

  1. Retirar a la víctima gafas (si las tuviera) y objetos de los bolsillos.
  2. Arrodillarse a su lado. Asegurarse de que ambas piernas están
    extendidas.
  3. Colocar el brazo más próximo en ángulo recto con el cuerpo, con el
    codo doblado y la palma de la mano hacia arriba.
  4. Traer el brazo más alejado a través del pecho y sujetar el dorso
    de la mano contra la mejilla más próxima.
  5. Con la otra mano agarrar la pierna más alejada por la rodilla y
    tirar hacia arriba hasta apoyar el pie sobre el suelo.
  6. Tirar de esa pierna para hacer rodar a la víctima sobre sí misma
    hacia nosotros.
  7. Colocar la pierna de modo que cadera y rodilla queden en ángulo
    recto.
  8. Inclinar la cabeza hacia atrás para asegurar que la vía aérea
    permanece abierta.
  9. Ajustar la mano bajo la mejilla, si es necesario, para mantener la
    cabeza inclinada.
  10. Vigilar la respiración periódicamente.
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