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Las Causas Más Comunes De Los Cálculos Biliares

 

La bilis consiste de agua, mucosa, pigmentos biliares (bilirrubina),
sales biliares y colesterol, así como enzimas y bacteria esencial y
benigna. Este líquido verdoso es producido por células hepáticas que la
pasan por pequeños canales conocidos como canalículos biliares. Estos se
unen para formar canales más grandes los cuáles a su vez conectan los
conductos hepáticos derecho e izquierdo. Los dos conductos hepáticos se
unen para formar el conducto biliar común el cual drena la bilis del hígado
y suministra la vesícula con la correcta cantidad de bilis para una correcta
digestión.

Cualquier cambio en la composición de la bilis afecta la solubilidad de
sus componentes y, por lo tanto, provoca la formación de cálculos biliares.
Para hacerlo más simple, he clasificado a los cálculos biliares en dos tipos
básicos: piedras de colesterol o pigmentos. Algunas piedras de colesterol
están compuestas de por lo menos un 60% de colesterol y tienen un color
amarillento.

Otras tienen un color verde guisante y son generalmente
suaves, como la arcilla (éstas pueden estar compuestas de por lo menos un
95% de colesterol). Las piedras de pigmentos son de color negro o café, de
acuerdo a su alto contenido de pigmento de color (bilirrubina). Pueden
estar calcificadas, siendo más duras y sólidas que las piedras de colesterol.
Sin embargo, las piedras de colesterol también pueden calcificarse y
endurecerse. Las piedras calcificadas sólo pueden encontrarse en la
vesícula.

La composición anormal de la bilis puede producirse de varias
maneras. El colesterol se mantiene normalmente en forma líquida a través
de la acción disolvente de las sales biliares y, por supuesto, la
disponibilidad de cantidades suficientes de agua. Un incremento en la
cantidad de colesterol en la bilis, vence la capacidad de disolución de las
sales biliares, por lo tanto, promueve la creación de piedras de colesterol.
De igual manera, una disminución en la cantidad de sales biliares también
conlleva a la formación de piedras de colesterol. La ingesta insuficiente de
agua disminuye la fluidez de la bilis. Si esto ocurre, el colesterol no puede
disolverse correctamente; reconstituyéndose en pequeñas piedras o guijarros de colesterol. Con el tiempo, estas pequeñas piedras gradualmente se convierten en grandes piedras.

Las piedras de pigmento se forman cuando el pigmento de la bilis, la
bilirrubina, la cual es un producto de desecho resultado de procesar los
glóbulos rojos, se incrementa en la bilis. Las personas con grandes
cantidades de piedras de colesterol en el hígado sufren el riesgo de
desarrollar cirrosis hepática, anemia de células falciformes y otras
enfermedades sanguíneas. Cualquiera de estas complicaciones puede
producir mayores concentraciones de pigmento de bilirrubina en la bilis,
de ahí la formación de piedras de bilirrubina en la vesícula.

Cuando la composición de la bilis en el hígado no esta equilibrada,
pequeños cristales de colesterol comienzan a combinarse con otros
componentes de la bilis para formar pequeños coágulos. Estos pequeños
coágulos obstruyen los aún más pequeños canalículos biliares. Esto
disminuye aún más el flujo de bilis, e incrementa la cantidad de bilis en
los coágulos. Eventualmente, estos coágulos llegan a un tamaño
suficientemente grande como para ser llamados piedras. Algunas de estas
piedras pueden pasar hacia los conductos biliares más grandes y agruparse
con otras piedras, o crecer aún más.

El resultado es que el flujo de la bilis
se obstruye también en los conductos biliares más grandes. Toda vez que
varios de los conductos biliares más grandes están congestionados, cientos
de los conductos más pequeños también se ven afectados, provocando la
creación de un círculo vicioso. Eventualmente, hasta los conductos
hepáticos comienzan a obstruirse, reduciendo dramáticamente la cantidad
de bilis disponible para los procesos digestivos.

Un flujo lento de bilis en el hígado altera aún más la composición de la
bilis, lo que posteriormente afecta a la vesícula. Un pequeño coágulo de
bilis en la vesícula puede tomar hasta ocho años en crecer lo suficiente
para ser visto y convertirse en un serio riesgo de salud. Se sabe que uno de
cada 10 norteamericanos tiene cálculos biliares en la vesícula. De éstos,
500,000 se deciden por operarse la vesícula anualmente. Lo que no se
conoce, sin embargo, es que prácticamente toda persona con cualquier tipo
de problema de salud tiene cálculos biliares en el hígado.

Los cálculos biliares en el hígado pueden causar mayores enfermedades que los cálculos biliares en la vesícula. Para prevenir enfermedades y generar un avance genuino y duradero en el entendimiento y tratamiento de las
enfermedades, necesitamos entender qué es lo que exactamente deshidrata
los fluidos biliares, altera su flora natural, destruye sus enzimas,
incrementa su contenido de colesterol y cambia la cantidad de pigmentos biliares. Las cuatro categorías siguientes dan más información sobre los factores comunes responsables de la formación de cálculos biliares.

 La Dieta El Comer de Más

Los errores en la dieta posiblemente juegan el principal papel en la
producción desequilibrada de bilis y por lo tanto, de cálculos biliares.
Dentro de todos los errores de la dieta, el comer en exceso afecta la salud
con mayor severidad. El regularmente ingerir demasiada comida o comer
con mayor frecuencia que lo requerido por el cuerpo para su nutrición y
sostenimiento, provoca que los jugos gástricos (incluyendo la bilis) cada
vez se agoten con mayor facilidad. Esto permite que una gran proporción
de las comidas ingeridas no se digieran, convirtiéndose, por lo tanto, en
una fuente constante de actividad microbiana dañina. Subsecuentemente,
más y más sustancias tóxicas comienzan a alojarse en el tracto intestinal,
resultando en la congestión del sistema linfático y el engrosamiento de la
sangre. Todo esto representa una sobrecarga del hígado y las funciones
excretoras.

Las enfermedades intestinales pueden agotar las sales biliares del
cuerpo y, por lo tanto, influyen en la formación de cálculos biliares. Esto
es más notorio en el alto riesgo de formación de cálculos biliares entre los
pacientes que sufran la Enfermedad de Crohn y otras formas del Síndrome
del Intestino Irritable.

Un desequilibrio sanguíneo y linfático, causado por comer en exceso,
conduce a un flujo sanguíneo disminuido en los lóbulos del hígado,
alterando la composición de la bilis y generando cálculos biliares. Los
cálculos biliares en el hígado incrementan la congestión de la sangre y la
linfa, alterando el metabolismo básico del cuerpo. Entre más se coma en
exceso, menores serán los nutrientes que estén disponibles para las células
del cuerpo. De hecho, el constantemente comer en exceso resulta en
inanición celular, lo que crea el deseo urgente de comer más de lo normal.

El constante deseo de comer bocadillos, es una señal de una desnutrición
persistente y un desequilibrio metabólico. Pero sobre todo, indica una
actividad hepática desequilibrada y la presencia de cálculos biliares.
Comer hasta la saciedad o hasta cuando ya no se pueda ingerir más
comida es una clara señal de que el estómago ha llegado a una etapa
disfuncional. Los jugos gástricos en el estómago solo pueden mezclarse con la comida ingerida mientras se mantenga una cuarta parte del
estómago vacío. Dos puñados de comida equivalen a tres cuartas partes
del tamaño del estómago, lo que representa la máxima cantidad de comida
que el estómago puede procesar en cualquier momento. Por lo tanto, lo
mejor es dejar de comer mientras aún se tenga una poca de hambre. El
levantarse de la mesa con una poca de hambre mejora las funciones
digestivas y previene la formación de cálculos biliares y el desarrollo de
enfermedades en el futuro.

El Comer Entre Comidas

La Ayurveda, la más antigua de las ciencias de la salud, considera que
“comer antes de que la comida previa haya sido digerida” es una de las
principales causas de las enfermedades. Los siguientes factores se
encuentran dentro de las razones más comunes por las cuáles la gente
come entre comidas:

1. Un estilo de vida apresurado y estresante.
2. La tentación generada por la gran variedad de comidas procesadas,
refinadas y atractivamente empacadas.
3. La conveniencia de tener comida rápida (baja en contenido
nutricional) prácticamente a cualquier hora.
4. La falta de satisfacción con las comidas ingeridas; por lo tanto, se
desarrollan antojos.
5. Comer como respuesta emocional, para sentirse bien con uno mismo y
evitar el enfrentarse a situaciones de inseguridad y miedo.

Alguno o todos los factores mencionados anteriormente pueden
contribuir a los hábitos alimenticios irregulares que prevalecen en un gran
porcentaje de la población actual. Como regla general, entre más
procesada sea una comida, tendrá menor cantidad de nutrientes; y de los
pocos nutrientes que contienen, será mayor la cantidad que necesitamos
comer para satisfacer los requerimientos diarios de nutrición del cuerpo.
[Nota: el tomar suplementos alimenticios no puede reemplazar a la comida
ni proveer la satisfacción que el cuerpo siente al comer y al digerir y
procesar los nutrientes de manera exitosa.]

Los hábitos alimenticios irregulares, incluyendo el comer entre
comidas, generalmente altera los finamente sintonizados ritmos biológicos
del cuerpo. La mayoría de las secreciones hormonales importantes del cuerpo dependen de los ciclos regulares de alimentación, sueño y
despertar. La promoción de bilis y jugos gástricos, por ejemplo -necesarios
para reducir las comidas a sus básicos componentes nutricionales-, llegan
a su punto máximo de manera natural alrededor del mediodía. Esto sugiere
que la comida más grande debe hacerse alrededor de esta hora. Por el
contrario, la capacidad digestiva del cuerpo es considerablemente menor
durante la mañana y la noche.

Si, día tras día, su almuerzo consiste
solamente de comidas ligeras, la vesícula no podrá arrojar todo su
contenido hacia los intestinos, resguardando suficiente bilis para formar
cálculos normales. Recuerde que la vesícula esta programada naturalmente
para emitir la mayor cantidad de bilis durante el mediodía.
Además, el solamente comer alimentos no sustanciosos durante el
almuerzo resultan deficiencias nutricionales, frecuentemente expresadas a
través del deseo de ingerir comidas o bebidas que prometen un rápido
empuje energético.

Estos incluyen los dulces, pasteles, panes y pastas
hechos de harina blanca (los almidones actúan como azúcar blanca),
chocolate, café, té negro, refrescos de cola, etc. Con cada pequeño
tentempié, la vesícula libera una poca de bilis. Sin embargo, la secreción
de solamente una poca de bilis no es suficiente para completamente vaciar
la vesícula, lo cual incrementa el riesgo de formación de cálculos biliares.
El tener la constante urgencia de comer entre comidas sugiere un
desequilibrio más severo de las funciones metabólicas y digestivas.

Si se decide comer algo una o dos horas después de una comida, por ejemplo, el
estómago se ve obligado a abandonar los alimentos ingeridos previamente
a la mitad de la digestión para poder procesar la comida ingerida
recientemente. Los alimentos con mayor tiempo en el sistema comienzan a
fermentarse y descomponerse, convirtiéndose con esto en una fuente de
toxinas en el tracto digestivo. La comida recientemente ingerida, por el
contrario, solamente recibe cantidades inapropiadas de jugos gástricos,
provocando que sólo sea parcialmente digerida. Mientras el cuerpo se
ocupa en digerir una comida, simplemente no puede producir y distribuir
la suficiente cantidad de bilis y otros jugos gástricos para poder procesar
una nueva ingesta.

Si este proceso de avance y paro se repite varias veces,
resultará en la generación constante de toxinas y la disminución de
nutrientes. Ambas situaciones de estrés causan una reducción en las sales
biliares y un incremento en la producción de colesterol. Por lo tanto, el
cuerpo no tiene otra opción sino producir cálculos biliares.
Para salir de este círculo vicioso, conscientemente pase por las fases
iniciales de los antojos de comidas. Sienta a su cuerpo manifestarle su
incomodidad. Y preguntase qué es lo que realmente quiere.

Si se le antoja algo dulce, intente sustituirlo por fruta. En muchas personas lo urgencia de comer es frecuentemente una señal de deshidratación. El tomar uno o dos vasos de agua puede hacer que la incomodidad desaparezca por completo.

Al mismo tiempo, asegúrese de recibir una comida sustancial y nutritiva
en el almuerzo. Con el tiempo, y en el caso de que haya limpiado
completamente su hígado, su cuerpo recibirá suficientes nutrientes de esta
comida principal para satisfacer casi todas sus necesidades nutricionales
diarias. Esto efectivamente hará que los antojos y el deseo de comer entre
comidas desaparezcan efectivamente.

El Comer Pesado en las Noches

Un problema alimenticio similar sucede cuando la principal comida del
día se hace durante la noche. Las secreciones de bilis y enzimas digestivas
se reducen dramáticamente conforme llega la noche, especialmente
después de las 6PM. Por esta razón, una comida que consiste de alimentos
como carne, pollo, pescado, queso, huevos, comidas aceitosas o fritas, etc.
no puede ser digerida correctamente en este momento. En su defecto, tal
comida se convierte en una fuente de desperdicio tóxico depositado en los
intestinos.

Las comidas sin digerir siempre son una causa de congestión, primero
en el tracto intestinal, y después en la linfa y la sangre. Esto afecta
particularmente la calidad de la digestión durante las comidas del día.
Gradualmente, el poder digestivo, determinado por las secreciones
equilibradas de ácido clorhídrico, bilis y enzimas digestivas, se minimiza,
causando efectos secundarios similares a los resultantes del comer en
exceso. Por lo tanto, el ingerir grandes alimentos por la noche es uno de
los principales factores que contribuyen al desarrollo de cálculos biliares
en el hígado. El comer antes de acostarse también altera las funciones
digestivas, por razones similares. Idealmente, debe haber por lo menos tres
horas entre la última comida y la hora de acostarse. El horario ideal para
cenar es las 6PM.

El Consumo Excesivo De Proteínas

El consumo excesivo de proteínas resultan el engrosamiento y congestión de las membranas basales de los vasos sanguíneos (capilares y arterias), incluyendo los sinusoides del hígado.

En consecuencia, se impide que gran parte del suero de colesterol
abandone el torrente sanguíneo en las sinusoides. Por lo tanto, las células
hepáticas suponen que hay una escasez de colesterol en el cuerpo. Esta
“escasez” estimula a las células hepáticas para aumentar la producción de
colesterol a niveles anormalmente altos (parte del colesterol se necesita
para recubrir las áreas dañadas en las paredes de las arterias). Sin
embargo, muchos de las membranas y aperturas de las sinusoides están
congestionadas con acumulaciones de fibra proteínica (colágeno).

Dado que esto previene que las sinusoides absorban el colesterol producido, se
obliga a que casi todo abandone el hígado a través de los conductos
biliares. De ahí que la bilis, la cual excreta colesterol hacia el intestino
delgado, se sature con colesterol. Esto causa formación de pequeños
grupos de cristales de colesterol, mezclados con componentes de la bilis,
en los conductos biliares del hígado y la vesícula.

Curiosamente, las personas de origen asiático mantienen una dieta baja
en proteína pero rica en grasas, y rara vez presentan cálculos biliares en
sus vesículas. Por otra parte, las piedras de colesterol en la vesícula son
muy comunes en los norteamericanos, cuya dieta es rica en carnes y
proteínas de la leche.

Las grasas dietéticas sólo juegan un papel secundario, casi
insignificante, en el incremento de los niveles de colesterol en la sangre.
Las células hepáticas producen la mayoría del colesterol que el cuerpo
necesita diariamente para sus procesos metabólicos normales. El hígado
eleva su producción de colesterol a niveles anormales solamente cuando
las membranas basales de las sinusoides se engrosan con depósitos
proteínicos. Otros factores que también generan cantidades excesivas de
proteínas en la sangre incluyen el estrés, fumar, beber alcohol o café.

Toda vez que una cantidad suficiente de estas arruinadas proteínas se depositan
en las paredes de los vasos sanguíneos, las células hepáticas
automáticamente elevan la producción de colesterol. El efecto secundario
de esta respuesta es la formación de cálculos biliares.

Si usted no es vegetariano, los mejor es eliminar de su dieta la carne de
res, la carne de puerco, huevos y quesos, así como mantener el consumo
de todo tipo de proteína animal al mínimo. A pesar de que todas las
proteínas animales tienen un efecto productor de cálculos biliares; las
carnes blancas, incluyendo pollo, pavo y conejo, causan el menor daño al
hígado, siempre cuando sean criados en campos libres y se consuman una
o dos veces por semana. Lo mejor es evitar cualquier comida que haya
sido frita en grasa o aceite ya que sólo causan problemas en la vesícula y el hígado. Una vez que su gusto por la carne u otros productos de proteínas animales disminuya, usted podrá gradualmente cambiar a una dieta vegetariana.
Más de dos terceras partes de la población mundial son vegetarianas y
no tiene acceso a proteínas animales.

Este sector de la población no presenta señales de enfermedades degenerativas como las enfermedades cardíacas, cáncer, osteoporosis, artritis, etc. Aproximadamente el 95% de las proteínas del cuerpo son recicladas; el resto se produce en el tracto intestinal por medio de bacterias y/o es suministrada por comidas vegetales.

La suposición de que usted necesita ingerir comidas ricas en
proteínas diariamente no sólo es engañoso sino que no tiene ningún mérito
científico.5 La leche materna es la comida más balanceada e importante
para un recién nacido. Sin embargo, al compararla con la leche de vaca,
casi no contiene proteínas, al situarse alrededor del 1.5%. Desde el inicio
de la vida, la fisiología previene, de manera natural, la recepción de
comidas con contenidos proteínicos. Es por esto quizás, que los
vegetarianos tienen la menor incidencia de cálculos biliares, enfermedades
cardíacas y cáncer.

Otras Comidas y Bebidas

Los huevos, el puerco, la comida grasosa, la cebolla, las aves, la leche
pasteurizada, el helado, el café, el chocolate, los cítricos, el maíz, los
frijoles (excepto la soya) y las nueces, en ese orden, son conocidos como
la fuente de ataques a la vesícula en pacientes que padecen enfermedades
de la vesícula.

En un estudio realizado en 1968, un grupo de pacientes con
enfermedades de la vesícula no presentaron síntomas mientras
permanecieron en un régimen que excluía todas las comidas mencionadas
anteriormente. El agregar huevo a la dieta produjo ataques de la vesícula
en el 93% de los pacientes. La proteína del huevo, particularmente, puede
tener un efecto productor de cálculos biliares. Los investigadores creen
que la ingesta de sustancias que causan alergias hace que los conductos
biliares se inflamen, lo cual, a su vez, detiene el flujo de bilis desde la
vesícula.

Sin embargo, esta suposición es cierta sólo parcialmente. Desde el
punto de vista de la Ayurveda, la formación de cálculos biliares es un
desorden Pitta, que afecta principalmente a las personas con un tipo de
cuerpo Pitta. Pitta literalmente significa bilis en sánscrito. La bilis se
secreta en grandes cantidades de manera natural en las personas con este tipo de cuerpo, pero también se ve afectada muy fácilmente, es decir, sus
partes pierden el equilibrio, cuando alguna de las comidas mencionadas
anteriormente es ingerida en grandes cantidades, o de manera regular. Esto
no significa que las personas Pitta sean naturalmente propensos a las
enfermedades de la vesícula; sino que estos individuos no están diseñados
para digerir estas comidas porque no las necesitan para su crecimiento y
alimentación.

Se sabe que las personas con un tipo de cuerpo Pitta solamente tienen
cantidades específicas de enzimas para procesar ciertas comidas y bebidas,
siendo las más importantes:

productos lácteos agrios, incluyendo el queso,
el yogur y la crema agria;
las yemas de huevo;
la mantequilla salada;
todas las nueces salvo las almendras,
las pacanas y las nueces de nogal;
las especies picantes,
así como el catsup,
la mostaza,
los pepinillos,
la sal
refinada o procesada;
los aderezos de ensalada que contengan vinagre;
los condimentos picantes (salsas);
los cítricos y sus jugos;
las frutas amargas o sin madurar;
el azúcar morena;
los granos enteros (sin moler),
como aquéllos que se encuentran en los panes de trigo entero;
el arroz moreno;
las lentejas;
el alcohol;
el tabaco;
el café y té regular;
los refrescos de cola y de sabores;
los edulcorantes artificiales,
conservadores y colorantes;
la mayoría de las drogas farmacéuticas y narcóticos;
el chocolate y el cacao;
las comidas de microondas,
congeladas y de otros días;
todas las bebidas heladas.

A pesar de que las personas con un cuerpo tipo Pitta tienen una mayor
predisposición a desarrollar cálculos biliares, otras personas con otros
tipos de cuerpo también se enfrentan el riesgo si ingieren comidas que
vayan en contra de los requerimientos de su constitución natural.

Además, las comidas y bebidas procesadas y conservadas alteran las
funciones hepáticas en todos los tipos de cuerpo. Las comidas contienen
edulcorantes artificiales, como aspartame o sacarina, alteran seriamente al
hígado, la vesícula y el páncreas.

El consumir alcohol de manera regular
tiene un efecto deshidratante en la bilis y la sangre, y causa depósitos
grasos en el hígado; lo mismo para las comidas que contienen grandes
cantidades de azúcar. También se incluyen las bebidas carbonatadas y los
jugos de frutas cargados con azúcar. El incremento en el consumo de
azúcar en los niños puede explicar por qué un alto porcentaje de jóvenes
hoy día han acumulado grandes cantidades de cálculos biliares en el
hígado, aunque sean relativamente pocos los niños que desarrollan piedras
en la vesícula en edades tempranas. (Yo personalmente conozco a muchos
niños enfermos, quienes al llevar a cabo la limpieza hepática han arrojado
cientos de cálculos biliares.) Los niños rara vez producen cálculos biliares si consumen una dieta balanceada y vegetariana, que sea rica en frutas, vegetales y carbohidratos complejos.

Algunas Palabras Sobre los Efectos de la Sal Refinada y sin Refinar
La sal marina natural contiene 92 minerales esenciales, mientras que las sal marina adulterada sólo contiene dos elementos, el sodio (Na) y cloro (Cl.). Cuando la dieta es deficiente de oligoelementos, las células pierden la habilidad para controlar sus iones. Esto tiene serias consecuencias para el cuerpo humano. Aún cuando se pierde el equilibrio iónico por tan sólo 1 min., las células del cuerpo comienzan a explotar. Esto puede resultar en enfermedades nerviosas, daño cerebral o espasmos musculares, así como el colapso del proceso regenerador de células.

Cuando se ingiere, la sal marina natural (agua marina reconstruida)
permite que los líquidos atraviesan libremente las membranas del cuerpo,
las paredes de los vasos capilares y los glomérulos (unidades de filtración)
de los riñones. Cuando la concentración de cloruro de sodio aumenta en la
sangre, se atrae el agua de los tejidos vecinos hacia la sangre rica en sal.
Esto, a su vez, permite que las células puedan reabsorber el líquido
intracelular enriquecido. Los riñones saludables remueven los líquidos
salinos con facilidad. Sin embargo, la sal refinada, representa un riesgo
para el cuerpo, ya que previene este libre cruce de líquidos y minerales,
causando que la acumulación de líquidos se estanque en las articulaciones,
los conductos y nodos linfáticos y los riñones. Este efecto deshidratante
puede resultar en la formación de cálculos biliares y otros numerosos
problemas de salud.

El cuerpo necesita de la sal para digerir los carbohidratos de manera
apropiada. La presencia de sal natural hace que la saliva y las secreciones
gástricas puedan procesar con facilidad la fibra de los carbohidratos. En su
estado soluble e ionizado, la sal facilita el proceso digestivo y limpia el
tracto gastrointestinal.

Por el contrario, la sal de mesa producida comercialmente tiene el
efecto contrario. Para lograr que la sangre resista la reabsorción de
humedad y, por lo tanto, sea más conveniente para el consumidor, los
productores de sal agregan desecantes químicos, así como diferentes
blanqueadores, a la fórmula definitiva de la sal. Después de estos
procesos, la sal ya no puede mezclarse o combinarse con los fluidos del
cuerpo humano. Esto invariablemente socava los procesos metabólicos y químicos más básicos del cuerpo. Las consecuencias más obvias del consumo de sal son la retención de líquidos, la alta presión y problemas en los riñones. La sal refinada todavía se agrega a miles de comidas diferentes. Más del 50% de la población norteamericana sufre de retención de líquidos (la causa principal de la obesidad y el sobrepeso).

Antes de ser producida comercialmente, en comparación cuando era
naturalmente cosechada, la sal era considerada como el producto más
preciado sobre la tierra, incluso más preciado que el oro. En la Era Celta
(siglo V a.C.), la sal se utilizaba para tratar los trastornos físicos y
mentales, las quemaduras severas y otras enfermedades. Las
investigaciones han demostrado que el agua de mar repara el desequilibrio
hidro-electrolítico, el cual es un desorden que causa la pérdida de las
respuestas inmunológicas, alergias y otros numerosos problemas de salud
(para mayores detalles vea el apartado Comer Sal Marina Sin Refinar,
capítulo 5).

El día de hoy, la sal ha adquirido una mala reputación que ha
provocado que la gente le tema, del mismo modo que la gente le teme el
colesterol. Muchos médicos advierten a sus pacientes el mantenerse
alejados del sodio y las comidas ricas en sodio. Pero el mantener una vida
libre de sal también significa el incrementar el riesgo en la deficiencia de
minerales y oligoelementos, así como otras numerosas complicaciones.

La sal del mar Céltico es particularmente buena para su consumo porque se extrae de manera natural mediante secado al sol. Si se toma disuelta en agua o se agrega a la humedad de las comidas, tiene efectos profundos y positivos a nivel celular. También se puede usar para limpiar y desintoxicar el tracto gastrointestinal.

Deshidratación

Hoy día mucha gente sufre de deshidratación sin saberlo. La deshidratación es una condición en la cual las células del cuerpo no reciben la suficiente agua para sus procesos metabólicos básicos. Las células se pueden secar por numerosas razones:

x La falta de consumo de agua (cualquier cantidad menor a 1 litro de
agua pura diaria)
x el consumo regular de bebidas que tienen efectos diuréticos, por
ejemplo, café, té, refrescos de cola y de sabor, alcohol, incluyendo cerveza y vino.
x El consumo regular de comidas o sustancias estimulantes como la
carne, especias, chocolate, azúcar, tabaco, narcóticos, etc.
x Estrés
x La mayoría de las drogas farmacológicas x El ejercicio excesivo
x El comer en exceso y el sobrepeso.
x Ver televisión durante muchas horas en el día.

Cualquiera de estos factores tiene un efecto engrosador en la sangre y,
por lo tanto, obliga a las células a ceder agua. El agua celular se utiliza
para restaurar la delgadez de la sangre. Sin embargo, para evitar la
autodestrucción, las células comienzan a retener agua. Esto lo hacen
incrementando el grosor de sus membranas.

El colesterol, que es una sustancia parecida a la arcilla, ayuda las células rodeándolas y previniendo la pérdida de agua celular.
Aún cuando esta medida de emergencia puede
lograr que las células conserven agua y que las células se salve en el
tiempo inmediato, también reduce la habilidad celular para absorber nueva
agua, así como nutrientes que necesita. Parte del agua y los nutrientes no
absorbidos se acumulan en los tejidos conectivos que rodean las células,
causando la hinchazón del cuerpo y la retención de agua en las piernas, los
riñones, la cara, los ojos, los brazos y otras partes. Esto resulta en
sobrepeso.

Al mismo tiempo, el plasma sanguíneo y los fluidos linfáticos
se congestionan y engruesan. La deshidratación también afecta la fluidez
natural de la bilis, promoviendo la formación de cálculos biliares.
El té, el café, los refrescos de cola y el chocolate comparten la misma
toxina nerviosa (estimulante), la cafeína. La cafeína, la cual penetra
rápidamente el torrente sanguíneo, dispara una poderosa respuesta
inmunológica que ayuda en el contraataque y eliminación de este irritante.
Este irritante tóxico estimula las glándulas adrenales, y hasta cierto punto,
muchas de las células del cuerpo, para que liberen las hormonas de estrés
adrenalina y cortisol en el torrente sanguíneo.

El resultante incremento en
la energía es también conocido comúnmente como una “respuesta pelear o
escapar”. Sin embargo, si el consumo de estimulantes continúa
regularmente, esta respuesta natural de defensa del cuerpo se vuelve poco
efectiva y sobre utilizada. La prácticamente constante secreción de
hormonas del estrés, las cuales son compuestos altamente tóxicos en sí
mismos, eventualmente altera la química de la sangre y causan daños al
sistema inmunológico y nervioso. Se debilitan las futuras respuestas de las
defensas y el cuerpo tiende a desarrollar más infecciones y otras enfermedades.

El incremento en energía experimentado después de tomar una taza de
café no es un resultado directo de la cafeína, sino del intento del sistema
inmunológico de eliminarla (la cafeína). Un sistema inmunológico
sobrexcitado e inhibido falla en el suministro de la “energizante”
adrenalina y cortisol necesaria para liberar cuerpo de la ácida toxina
nerviosa conocida como cafeína. En esta etapa, la gente dice que está
“acostumbrada” a un estimulante, como el café. Así que tienden a
incrementar su ingesta para sentir los “beneficios”.

La tan escuchada frase
de “me muero por una taza de café” refleja el peligro de esta situación.
Dado que las células del cuerpo tienen que sacrificar continuamente
parte de su agua para remover la toxina nerviosa cafeína, el consumo
regular de café, té y refrescos de cola provoca que se deshidraten. Por cada
taza de té o café que usted bebe, el cuerpo tiene que utilizar de 2-3 tasas de
agua solamente para remover los estimulantes, un lujo que no se puede
dar. Esto también se aplica a los refrescos, las drogas y otros estimulantes,
incluyendo el ver la televisión por muchas horas (vea más sobre este tema
en la sección de estilo de vida). Como regla general, todos los estimulantes
tienen un fuerte efecto deshidratador en la bilis, la sangre y los jugos
digestivos.

Pérdida Rápida de Peso

Las personas con sobrepeso tienen un mayor riesgo para desarrollar
cálculos biliares que las personas con un peso promedio. Es un hecho
indiscutible que el perder peso trae consigo importantes beneficios a la
salud. Mucha gente, por ejemplo, puede normalizar su presión sanguínea,
el azúcar en la sangre y el colesterol simplemente bajando de peso.
Sin embargo, el bajar rápidamente de peso con dietas y programas que
aconsejan una baja ingesta de calorías al día incrementa el riesgo de
formación de cálculos biliares, tanto en el hígado como la vesícula.

Algunas dietas bajas en calorías puede no contener la suficiente grasa para
permitir que la vesícula obtenga la cantidad suficiente para vaciar su bilis.
Una comida o tentempié que contenga aproximadamente 10 gramos (un
tercio de onza) de grasa es necesaria para que la vesícula funcione
normalmente. Si esto no sucede, la vesícula retiene la bilis, resultando en
la formación de piedras.

La obesidad es asociada con el incremento en la secreción de colesterol
en los conductos biliares, lo que aumenta el riesgo de desarrollar piedras de colesterol. Cuando personas obesas atraviesan por programas de
pérdida de peso rápido o sustancial siguiendo una dieta desequilibrada, el
cuerpo congestionado y desnutrido busca utilizar los nutrientes y las
grasas de sus depósitos de reserva. Esto rápidamente eleva el nivel de
grasa en la sangre e incrementa el riesgo de formación de cálculos biliares.
La repentina formación de cálculos biliares en las personas después de un
programa de pérdida rápida de peso, parece ser el resultado del incremento
en el colesterol y el decremento de las sales biliares en la bilis.

Los cálculos biliares también son comunes en aquellos pacientes que
pierden mucho peso después de una cirugía de derivación gástrica. (En la
cirugía de derivación gástrica, se reduce el tamaño del estómago, para
evitar que la persona coma en exceso.) Un estudio encontró que más de
una tercera parte (38%) de los pacientes que se sometieron a esta cirugía
desarrollaron cálculos biliares en una etapa posterior. Los cálculos biliares
suelen aparecer en los primeros meses después de la cirugía. Los
resultados de las investigaciones, sin embargo, se refieren únicamente a
cálculos biliares en la vesícula. El daño hecho al hígado con este
procedimiento es probablemente mucho mayor que la simple producción
de cálculos biliares en la vesícula.

Si la rápida o sustancial pérdida de peso incrementa el riesgo para
desarrollar cálculos biliares, es obvio que este riesgo se reducirá con una
pérdida de peso gradual. De hecho, este problema se resuelve cuando los
depósitos de desperdicios tóxicos son removidos del cuerpo, incluyendo
los cálculos biliares, y se establece una dieta apropiada y un estilo de vida
balanceado.8 En estos casos, la pérdida de peso no incrementa el riesgo de
enfermedades de la vesícula, sino que lo reduce. Al eliminar todas las
piedras de su hígado y vesícula, una persona obesa puede mejorar
dramáticamente sus funciones digestivas y obtener energía antes que
desperdicios. Este enfoque elimina los efectos secundarios dañinos que
pueden asociarse con la rápida pérdida de peso.

Dietas Bajas en Grasas

La constante promoción de las dietas bajas en grasas como las dietas
más saludables puede ser considerada parcialmente responsable del
incremento en las enfermedades del hígado y la vesícula en la población
del hemisferio occidental. Las comidas altas en proteínas aún siguen
siendo anunciadas como las comidas más importantes para proveer
vitalidad y fuerza física. Por otra parte, las grasas han sido tildadas como culpables y causantes de muchas de las enfermedades crónicas de nuestros días. Sin embargo, las grasas en sí mismas no pueden ser consideradas como las causantes de las enfermedades como la arteriosclerosis.

Al principio del siglo 20, los ataques cardíacos eran extremadamente
raros en cualquier lugar del mundo. Desde entonces, el consumo per cápita
de grasa, se ha mantenido prácticamente igual. Lo que se ha incrementado
dramáticamente en las áreas del mundo consideradas más ricas, es el
consumo de proteínas, particularmente desde la Segunda Guerra Mundial.

El consumo excesivo de comidas proteínicas en las naciones
industrializadas ha provocado un número sin precedentes de enfermedades
circulatorias y muertes provocadas por ataques cardíacos. En
comparación, estos problemas de salud rara vez aparecen en los grupos
étnicos que consumen mayormente comidas vegetarianas. De hecho, un
reporte publicado por la Asociación Médica Americana dice que una dieta
vegetariana puede prevenir el 97% de los casos de trombosis resultante en
ataques cardíacos.

A pesar de que una dieta vegetariana balanceada puede contener
mayores cantidades de grasas, las grasas no parecen tener ningún efecto
negativo en el sistema circulatorio. Por el contrario, el comer proteínas de
origen animal en exceso provoca el engrosamiento de los vasos capilares
en el hígado, resultando en la formación de cálculos biliares; donde los
cálculos biliares reducen la producción de bilis en el hígado. La
disminución en las secreciones de bilis reduce la habilidad del cuerpo para
digerir las grasas. A muchas personas se les recomienda el disminuir el
consumo de grasas para prevenir la indigestión, el aumento de peso y otras
incomodidades. Pero esto sólo previene a la vesícula de completamente
vaciar su contenido de bilis, lo que conduce a mayores problemas en la
digestión de las grasas.

Eventualmente, el cuerpo agotara las útiles grasas
esenciales y las vitaminas solubles en grasas. Esto hace que el hígado
incremente su producción de colesterol, lo que causa que se formen aún
más piedras. Entre menor grasa reciba el cuerpo con la comida, peor se
vuelve la situación. Dado que las grasas no pueden ser digeridas
correctamente, el cuerpo cae en un círculo vicioso, el cual sólo puede ser
detenido al remover todos los cálculos biliares del hígado y la vesícula,
para después gradualmente incrementar la ingesta de grasa a un nivel
normal.

La leche baja en grasas, por ejemplo, puede considerarse como uno de
los culpables del inicio de este círculo vicioso. En su estado natural, la
leche entera contiene la misma cantidad de grasa requerida para la
digestión de las proteínas de la leche. Sin esta cantidad natural de grasa en
la leche, la vesícula no recibe estímulos para liberar la correcta cantidad de
bilis que se necesita para digerir las grasas y las vitaminas de la leche. Por
lo tanto, las proteínas y grasas permanecen sin digerirse en el tracto
gastrointestinal. Las proteínas se descomponen y las grasas se vuelven
rancias. Esto lleva a una severa congestión linfática, como se ve
usualmente en los bebés que sufren de cólicos intestinales, como resultado
de ser alimentados con fórmula. Esto puede ser la causa responsable de la
formación de cálculos biliares en el hígado en los niños. Incluso la leche
entera de venta en los supermercados tiene un contenido de grasa
reducido, ciertamente no el contenido suficiente para que la leche sea
digerible por la mayoría de la gente.

Drogas Farmacológicas Terapia de Reemplazo de Hormonas y Pastillas Anticonceptivas

El riesgo para desarrollar cálculos biliares es cuatro veces mayor en las
mujeres que en los hombres. Es especialmente mayor en aquellas mujeres
que han utilizado o usan pastillas anticonceptivas y reemplazos
hormonales. De acuerdo a investigaciones médicas, los contraceptivos
orales y otros estrógenos duplican la probabilidad de desarrollo de
cálculos biliares en la mujer.

El estrógeno, la hormona femenina contenida
en las píldoras anticonceptivas y los reemplazos hormonales incrementan
el colesterol biliar mientras las contracciones de la vesícula disminuyen.
Por lo tanto, este efecto estrógeno pudiera ser no sólo el responsable de
causar cálculos biliares en el hígado y la vesícula, sino de muchas otras
enfermedades que surgen a partir de la disminución de las funciones del
hígado y la vesícula. Las investigaciones médicas también implicaron al
progestrógeno contenido en los medicamentos utilizados en la TRH en el
desarrollo de cálculos biliares.

Las mujeres que atraviesan por la menopausia pueden encontrar alivio
a los síntomas a través de una serie de limpiezas hepáticas. Una mejora en
el desempeño hepático y un incremento en la producción de bilis,
particularmente, puede prevenir y revertir la osteoporosis y otros
problemas de los huesos/articulaciones junto con una dieta y un estilo de
vida balanceados.

Envenenamiento por Fluoruro

El fluoruro es un químico venenoso que el hígado intenta atrapar en la
bilis. Esto resulta en la congestión de los conductos biliares y otras tantas
enfermedades. Se agrega fluoruro al 60 por ciento del agua potable en los
Estado Unidos y otros países. También se agrega a un amplio número de
productos, incluyendo a los productos de soya (soja), pastas de dientes,
tabletas, gotas y goma de mascar de fluoruro, té, vacunas, productos
domésticos, sal o leche fluoradas, anestésicos, colchones emisores de
gases de fluoruro, Teflón y antibióticos. También se encuentra en el aire
contaminado y los depósitos acuíferos contaminados. Debido a su alta
toxicidad, Bélgica se convirtió el primer país en prohibir los suplementos
de fluoruro en agosto del 2002.

Fluorización…”es el fraude más grande que se haya perpetrado y que ha sido perpetrado al más grande número de personas”. Profesor y Doctor en microbiología Albert Schatz, descubridor de la estreptomicina y ganador del Premio Nóbel.

Afortunadamente, el 98 por ciento de los países de Europa Occidental han rechazado la fluorización del agua. Estos países incluyen a Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Italia, Luxemburgo, Los Países Bajos, Noruega y Suecia.

Numerosas investigaciones han demostrado que algunos tumores
encontrados en animales de laboratorio pueden atribuirse directamente a la
ingesta de fluoruro. Otros estudios en animales han encontrado que el
fluoruro se acumula en la glándula pineal e interfiere con la producción de
melatonina, hormona que ayuda a regular el arribo de la pubertad, las
funciones tiroideas y otros procesos fisiológicos básicos.

Se ha demostrado que en los humanos, el fluoruro causa artritis, osteoporosis, fracturas de la cadera, cáncer, infertilidad, enfermedad de Alzheimer y daño cerebral.

Hasta 1960, los doctores europeos usaron el fluoruro para tratar el
hipertiroidismo (una tiroides sobre activa). La dosis diaria de fluoruro que
la gente recibe en muchas comunidades por medio de la fluorización
excede, y con mucho, la dosis de fluoruro que se detectó que deprime a la
glándula tiroides. Debido a la fluorización, millones de personas sufren
hoy de hipotiroidismo (una tiroides con poca actividad). Este es hoy uno
de los problemas médicos más comunes en los Estados Unidos.

Al día de hoy, se pueden identificar más de 150 síntomas y asociaciones como
consecuencia de hipotiroidismo. Casi todos tienen alguna correlación con
los síntomas de envenenamiento por fluoruro. Los síntomas del hipotiroidismo incluyen la depresión, los mareos, la fatiga, el sobrepeso,
dolores musculares y de las articulaciones, pérdida del cabello, migrañas,
falta de aliento, problemas gastro-intestinales y menstruales, presión
sanguínea desequilibrada, incremento en los niveles de colesterol, alergias,
insomnio, ataques de pánico y cambios bruscos del estado de ánimo, la
arritmia cardiaca y fallas cardíacas.

Hay un gran número de niños y adultos en la India y otros países en vías de desarrollo que están lisiados y con sus dientes destruidos a causa el envenenamiento por fluoruro de la contaminación industrial.

Para ayudar al cuerpo a enfrentarse a las enfermedades causadas por el
fluoruro, incluyendo el hipotiroidismo, es muy importante el limpiar los
conductos biliares del hígado, evitar los productos que contengan fluoruro
y usar un sistema purificador de agua que remueva el fluoruro. La
destilación y la ósmosis inversa son métodos efectivos para remover el
fluoruro (y otros contaminantes). Es necesario que se comunique con un
distribuidor de filtros de agua para encontrar el aparato de filtración que
más le convenga.

Se ha comprobado que el boro es un mineral que remueve el fluoruro
del cuerpo. La presentación más efectiva es la de boro iónico, y esta
disponible en ENIVA, por ejemplo (vea Lista de Proveedores). Una dieta
descongestionante según el tipo de cuerpo, hábitos alimenticios y de sueño
regulares y un estilo de vida libre de estrés son condiciones esenciales para
la recuperación.

Otras Drogas Farmacológicas

Los medicamentos prescritos a personas con el propósito de disminuir
la grasa del cuerpo (lípidos), que incluyen clofibrato (Atromid-S) o drogas
similares para bajar el colesterol, realmente incrementa las
concentraciones de colesterol en la bilis y, por lo tanto, resultan en el
incremento del riesgo en la producción de cálculos biliares.

Estos medicamentos disminuyen las grasas en la sangre, justo lo que están
diseñados para lograr. Esto, sin embargo, causa que las células del hígado
supongan que el cuerpo se está quedando sin grasas; y por lo tanto,
producen más colesterol el cual es secretado hacia los conductos biliares.
La composición desequilibrada de la bilis (colesterol excesivo) puede
causar cálculos biliares, en ambos el hígado y la vesícula. El octretide, una
de las nuevas generaciones de drogas “estatinas”, previene que la vesícula
se vacíe después de una comida grasosa, manteniendo suficiente bilis como para crear piedras.

Los peligros involucrados en tales tipos de
intervenciones médicas son obvios; ciertamente son más serios que el
elevar el nivel de grasa en la sangre (contrario a la creencia popular, no
hay evidencia científica a la fecha que demuestre que las enfermedades
cardíacas son causadas por el alto contenido de grasa en la sangre).
Según diversos estudios publicados en diversos boletines médicos, como el Lancet (en Inglaterra), hay ciertos antibióticos que también causan cálculos biliares. Uno de estos es la ceftriaxona, la cual se usa para tratar infecciones del tracto respiratorio inferior, infecciones de la piel y del tracto urinario, enfermedades inflamatorias de la pelvis, infecciones de los huesos y articulaciones, y la meningitis.

De manera similar, los medicamentos anti-rechazo administrados a
pacientes de trasplantes de riñones y del corazón también incrementan la
probabilidad en la creación de cálculos biliares. Las tiazidas, que son
píldoras solubles en agua para controlar la alta presión, pueden provocar
mayores enfermedades en la vesícula en aquellos pacientes con cálculos
biliares. También, los niños que toman furosemida tienen mayores
probabilidades de desarrollar cálculos biliares, según investigaciones
publicadas en el Journal of Perinatology. Y las prostaglandinas no tienen
una menor cantidad de efectos secundarios.

Todos los medicamentos y drogas son tóxicos por naturaleza y
requieren desintoxicación por parte del hígado. Aún así, las funciones
inhibidas del hígado permiten que muchos de estos químicos venenosos
entren en la bilis. Esto altera el equilibrio natural de sus componentes y
resulta en el desarrollo de cálculos biliares en el hígado y la vesícula. Es
importante mencionar que los resultados en el apartado anterior se refieren
a los cálculos biliares en la vesícula y no revelan la severidad del daño que
estos medicamentos causan al hígado en sí mismo.

Si las drogas farmacológicas pueden generar algunos cálculos biliares en la vesícula, se puede suponer que producen cientos, sino miles de ellos, en los conductos biliares del hígado.

Una y otra vez, yo personalmente, he observado que
personas que han tomado medicamentos en el pasado, tienen
considerablemente más cálculos biliares que aquéllos que no tomaron
alguno. El tratamiento sintomático siempre llega con un precio que pagar;
esto es, la inhibición de las funciones básicas del hígado. Es más fácil y
más benéfico para el cuerpo el remover todos los cálculos biliares,
restaurar los valores sanguíneos normales y mejorar la digestión y
remoción de desperdicios, que es suprimir los síntomas de cualquier
enfermedad. Los síntomas no son la enfermedad, sólo indican que el
cuerpo está tratando de salvarse y protegerse. Son la señal de que el cuerpo necesita atención, ayuda y cuidados.

Estilo de Vida
Interrumpiendo el Reloj Biológico

La forma como organizamos y vivimos nuestras vidas tiene un gran
impacto en la forma como nuestro cuerpo funciona. La eficiencia y el
desempeño del cuerpo dependen de ciertos ritmos biológicos que están
predeterminados y en sincronía con los llamados ritmos circadianos de la
naturaleza. Los ritmos circadianos están íntimamente ligados al
movimiento de nuestro planeta alrededor del sol y sobre su eje. También
reciben influencia del movimiento de la luna y otros planetas en relación a
su posición con la tierra.

Nuestro cuerpo sigue más de 1,000 de estos ritmos de 24 horas. Cada
ritmo individual controla el tiempo de un área de las funciones de nuestro
cuerpo, incluyendo el ritmo cardíaco, la presión arterial, la temperatura del
cuerpo, los niveles de hormonas, la secreción de jugos gástricos y hasta el
límite del dolor. Todos estos ritmos están bien coordinados el uno con el
otro y son controlados por el “marcapasos” cerebral, conocido como
núcleo supraquiasmático. Esta área del cerebro regula las descargas de las
células nerviosas que aparentemente ajustan el reloj de nuestro ritmo
biológico. Si un ritmo de alguna manera se interrumpe, los demás ritmos
también se desequilibran. Hay, de hecho, numerosas enfermedades que
resultan de interferencias con uno o más de nuestros ritmos biológicos,
como resultado de los “errores” en nuestro estilo de vida.

Esa sesión trata de algunas de las “desviaciones” más comunes y que
particularmente afectan el funcionamiento del hígado y la vesícula. Al
sintonizar su rutina diaria al horario natural de su cuerpo, usted puede
ayudar al cuerpo en su esfuerzo para alimentar, limpiar y aliviarse a sí
mismo. Además, usted también puede prevenir que nuevos problemas de
salud surjan en el futuro.

Los Ciclos Naturales Dormir/Despertar

Nuestros ciclos naturales dormir/despertar y los procesos básicos del cuerpo son regulados por el día y la noche. La llegada de la luz del día
provoca la descarga de poderosas hormonas (glucocorticoides), de los
cuales los principales son el cortisol y la corticosterona. Su secreción
tiene una marcada variación circadiana. Estas hormonas regulan algunas
de las más importantes funciones en el cuerpo, incluyendo el metabolismo,
el nivel de azúcar en la sangre y las respuestas inmunológicas. Los niveles
máximos aparecen entre las 4 y las 8 de la mañana, y gradualmente
disminuyen a medida que el día continúa. El nivel mínimo se encuentra
entre la medianoche y las tres de la mañana.

Las personas cambian su horario dormir/despertar diario natural de
diversas formas. El punto máximo del ciclo de cortisol cambia si, por
ejemplo, usted regularmente se duerme después de la medianoche, en vez
de hacerlo antes de las 10 de la noche, y/o se levanta por la mañana
después de las 8 o 9 de la mañana, en lugar de hacerlo con el sol, alrededor
de las seis de la mañana. Este cambio en el horario hormonal puede crear
condiciones caóticas en el cuerpo. Los materiales de desecho que se han
acumulado en el recto y en la vejiga durante la noche, y que normalmente
están destinados a ser eliminados entre las seis y las ocho de la mañana,
son retenidos parcialmente y reabsorbidos.

Cuando se interrumpe su ciclo natural dormir/despertar, los ritmos biológicos del cuerpo pierdan sincronía con aquellos regulados por la oscuridad/luz. Esto lleva a varios tipos de problemas, incluyendo enfermedades crónicas del hígado, del corazón y respiratorias.

Un ciclo alterado de cortisol también puede provocar severos
problemas de salud. Se ha determinado que la mayoría de los infartos y
ataques cardíacos ocurren mayormente por la mañana que a cualquier otra
hora del día. Los coágulos de sangre se forman más rápidamente alrededor
de las ocho de la mañana. La presión sanguínea también se eleva por la
mañana y se mantiene elevada hasta la tarde.

Alrededor de las seis de la tarde, comienza a bajar, llegando a su punto mínimo durante la noche.
Para ayudar a los ritmos hormonales y circulatorios básicos en el cuerpo,
es, por lo tanto, mejor irse a dormir temprano (antes de las 10 de la noche)
y levantarse no más tarde que el sol (idealmente alrededor de las 6AM).
[Nota: estos horarios cambian con la estación. Durante el invierno
podemos necesitar un poco más de sueño; en el verano podemos necesitar
un poco menos.]

Una de las más poderosas hormonas de la glándula pineal es el
neurotransmisor melatonina. La secreción de melatonina comienza entre
las 9:30-10:30PM (dependiendo de la edad), induciendo el sueño. Alcanza
sus niveles máximos entre la 1-2AM y baja a sus niveles mínimos al mediodía. La glándula pineal controla la reproducción, el sueño y la
actividad motora, la presión arterial, el sistema inmunológico, las
glándulas pituitaria y tiroides, el crecimiento celular, la temperatura del
cuerpo y otras funciones vitales. Todas estas dependen del ciclo regular de
la melatonina, el cual puede ser interrumpido al dormir tarde o trabajar
turnos nocturnos.

El cerebro también sintetiza la serotonina, el cual es un
neurotransmisor muy importante relacionado con nuestro estado de salud
física y emocional. Afecta los ritmos del día y de la noche, la conducta
sexual, la memoria, el apetito, los impulsos, el miedo e incluso las
tendencias suicidas. A diferencia de la melatonina, la serotonina se
incrementa con la luz del día; el ejercicio físico y el azúcar también la
estimulan. Si usted se levanta tarde por la mañana, la resultante falta
exposición a una cantidad suficiente de luz reduce sus niveles de
serotonina durante el día. Dado que la melatonina es un producto
resultante de la serotonina, esto también disminuye los niveles de
melatonina durante la noche.

Cualquier desviación del ritmo circadiano causa secreciones anormales
de las hormonas del cerebro -melatonina y serotonina. Esto, a su vez,
resulta en ritmos biológicos desequilibrados, los cuales pueden alterar el
funcionamiento armonioso del organismo entero, incluyendo el
metabolismo y el equilibrio endocrino. Repentinamente, nos podemos
sentir “fuera de sincronía” y volvernos susceptibles a una variedad de
desórdenes, que van desde un dolor de cabeza y la depresión, hasta la
aparición de tumores.

La producción de hormonas de crecimiento, las cuales estimulan el
crecimiento de los niños, y que ayudará a mantener los tejidos conectivos
y los músculos en los adultos, también dependen de los correctos ciclos de
sueño. El sueño provoca la producción de las hormonas del crecimiento.
La secreción máxima llega alrededor de las 11PM, en el supuesto de que
usted se duerma antes de las 10PM. Este corto período coincide con la
pernocta sin sueño, también conocido como “el sueño reparador”.

Es durante este tiempo que el cuerpo se limpia, se repara y se rejuvenece. Si a
usted le falta sueño, la producción de hormonas del crecimiento disminuye
dramáticamente. Las personas que trabajan los turnos nocturnos tienen una
mayor incidencia de insomnio, infertilidad, enfermedades cardiovasculares
y problemas estomacales. También durante la noche, el desempeño cae y
las tasas de accidentes se incrementan.

Horarios Naturales de Comidas

La Ayurveda, o Ciencia de la Vida, declaró hace miles de años que,
para poder mantener la salud física y emocional, el cuerpo debe ser
alimentado de acuerdo a un horario natural. Como muchas otras funciones
en el cuerpo, el proceso digestivo también se controla por ritmos
circadianos. La secreción de bilis y otros jugos gástricos llegan a su nivel
máximo el mediodía, llegando a su punto mínimo durante la noche. Por
esta razón, es mejor hacer la comida más grande al mediodía y sólo ingerir
comidas ligeras en el desayuno y la cena.

Esto permite que el cuerpo digiera la comida correctamente, así como que absorba la cantidad apropiada de los nutrientes necesarios para el mantenimiento de las funciones del cuerpo. Para evitar el interferir con la secreción de los jugos gástricos a la hora del almuerzo, se recomienda no desayunar después de las 8AM. La comida vespertina se digiere con mayor eficacia si se come antes de las 6PM-7PM.

Cualquier interrupción de este ciclo durante mucho tiempo, ya sea
como resultado de hábitos irregulares de alimentación o un mayor énfasis
en las comidas vespertinas o el desayuno, resulta en la acumulación de
comidas sin digerir, y congestión sanguínea y linfática. Esto también altera
nuestro instinto natural.

Si éste estuviera completamente despierto y
desarrollado, nosotros nos inclinaríamos a comer solamente aquellas
comidas que fueran adecuadas para nuestro tipo de cuerpo, así como
comerlas en el mejor momento para digerirlas. Una de las principales
causas de formación de cálculos biliares es la acumulación de comidas
digeridas incorrectamente en el tracto intestinal. El tener un horario de
comidas irregular, o el tener comidas sustanciales en las horas del día
cuando el cuerpo no está preparado para producir las cantidades
apropiadas de jugos gástricos, genera más desechos de los que el cuerpo
puede eliminar (vea Desórdenes del Sistema Digestivo, capítulo 1).

Causas Diversas
Ver Televisión por Muchas Horas

Las investigaciones han demostrado que ver televisión puede
incrementar dramáticamente la producción de colesterol en el cuerpo. El
colesterol es también una hormona del estrés que se incrementa durante la tensión física o mental. El estrés de la televisión se presenta especialmente en los niños, quienes pueden experimentar un incremento de hasta el 300% del colesterol en las pocas horas que vieron televisión. Estas excesivas secreciones de colesterol altera la composición de la bilis, lo cual produce cálculos biliares en el hígado.

El ver televisión es un gran reto para el cerebro. La capacidad del
cerebro no es suficiente para procesar el flujo de estímulos que emanan del
exorbitante número de cuadros cambiantes en el televisor cada segundo.
El estrés resultante y la tensión cobran su cuota. La presión arterial se
incrementa para ayudar al transporte de oxígeno, glucosa, colesterol,
vitaminas y otros nutrientes por todo el cuerpo, incluyendo el cerebro.
Todo esto se consume rápidamente por el trabajo cerebral.

Si a esto se le agrega la tensión asociada con el contenido de algunos programas -la violencia, el suspenso y el ruido de balazos, autos, gritos, etc.-las glándulas adrenales responden con dosis de adrenalina para preparar al cuerpo para una respuesta pelear o huir. Esta respuesta al estrés, constriñe los conductos sanguíneos, ya sean grandes o pequeños, en el cuerpo,
causando una escasez de agua, azúcar y otros nutrientes en las células.
Puede haber varios tipos de síntomas resultantes de este efecto. Usted
puede sentirse cansado, exhausto, con rigidez en el cuello y en los
hombros, sediento, letárgico, deprimido, y hasta demasiado cansado para
dormir.

Esta comprobado que el estrés dispara la producción de colesterol
en el cuerpo. Dado que el colesterol es el ingrediente básico de las
hormonas del estrés, las situaciones de estrés usan grandes cantidades de
colesterol para producir estas hormonas. Para reponer la pérdida de
colesterol, el hígado incrementa su propia producción de este preciado
compuesto. Si el cuerpo no se preocupara por incrementar los niveles de
colesterol durante estos estresantes encuentros, ya hubiera millones de
“muertes por televisión”. Sin embargo, la respuesta al estrés viene con un
número de efectos secundarios, uno de los cuales es la creación de
cálculos biliares.

Estrés Emocional

Un estilo de vida estresante puede alterar la flora natural (población
bacteriana) de la bilis, causando la formación de cálculos biliares en el
hígado. Una de los principales factores causantes de estrés en la vida es el
no tener es suficiente tiempo para uno mismo. Si usted no se da suficiente
tiempo para usted mismo, se comenzará a sentir presionado. La presión continua causando frustración, y la frustración eventualmente se convierte
en ira.

La ira es un indicador serio de estrés. La ira tiene un efecto
agotador en el cuerpo y puede ser medido por las cantidades de adrenalina
y noradrenalina secretadas hacia el torrente sanguíneo por las glándulas
adrenales. En situaciones de estrés o excitación, estas hormonas
incrementan el ritmo de fuerza de los latidos cardíacos, elevan la presión
arterial y constriñen los conductos sanguíneos en las glándulas excretoras
del sistema digestivo.

Además, restringen el flujo de jugos digestivos,
incluyendo los jugos gástricos y la bilis, retrasa el movimiento y la
absorción de comida, inhiben la eliminación de la orina y las heces
fecales. Cuando la comida no fue digerida correctamente, se previene que
grandes cantidades de desecho salgan del cuerpo través de los órganos
excretores, todas las partes del cuerpo se ven afectadas, incluyendo el
hígado y la vesícula. Esta congestión, resultante de la respuesta al estrés,
da origen a gran incomodidad a nivel celular y se siente como una
alteración emocional.

El estrés crónico, o mejor dicho, la inhabilidad para
manejar el estrés, surge como responsable del 85-95% de todas las
enfermedades. A esto se le llama comúnmente enfermedades
psicosomáticas. Las obstrucciones resultantes del estrés, no sólo requieren
una profunda limpieza física, como la del hígado, el colon y los riñones,
sino también un nuevo enfoque que detone el relajamiento.

Durante el relajamiento, el cuerpo, la mente y las emociones operan de
tal manera que apoyan y aumentan las funciones del cuerpo. Los vasos
sanguíneos constreñidos nuevamente se expanden, los jugos digestivos
fluyen nuevamente, las hormonas se equilibran y los desechos son
fácilmente eliminados.

Por lo tanto, el mejor antídoto para el estrés y sus
efectos dañinos son los métodos de relajación, como la meditación, yoga,
salir a la naturaleza, jugar con niños o mascotas, tocar algún instrumento o
escuchar música, etc. Para soportar el ritmo de la vida moderna y darle al
sistema nervioso tiempo suficiente para relajarse y liberar cualquier
tensión acumulada, es muy importante el pasar por lo menos una hora del
día sólo, preferentemente en silencio.

Si usted ha tenido periodos de mucho estrés en su vida, como
actualmente tiene dificultades para calmarse y relajarse, la limpieza
hepática le beneficiará. El tener cálculos biliares en el hígado es, en sí
mismo, una las principales causas de las respuestas constantes al estrés en
el cuerpo. Al eliminar estas piedras, usted se sentirá tranquilo y relajado de
manera natural. Puede también descubrir que ya con un hígado limpio,
sentirá menos ira o incomodidad sobre ciertas situaciones, otras personas o
usted mismo, independientemente de las circunstancias.

Tratamientos Convencionales Para Tratar los Cálculos Biliares

calculos viliaresLos tratamientos convencionales para tratar los cálculos biliares
intentan ya sea disolver los cálculos biliares en la vesícula, o remover la
vesícula con cirugía. Sin embargo, esos tratamientos no tienen ningún
efecto en las grandes cantidades de piedras que están congestionando los
conductos biliares del hígado. Quisiera enfatizar en este punto que todas
las personas que tienen cálculos biliares en la vesícula tienen muchos más
en el hígado.

El remover la vesícula o sus piedras no incrementa
sustancialmente el flujo de bilis, porque las piedras que están alojadas en
los conductos biliares del hígado continúan deteniendo flujo de bilis. Aún
en el caso de una cirugía para remover la vesícula, la situación continúa
siendo problemática para el cuerpo. Dado que el instrumento de bombeo
de la bilis (vesícula) ha sido removido, la poca bilis que esta disponible
desde el hígado fluye a cuentagotas.

Así que, el flujo descontrolado de
bilis al tracto intestinal continúa siendo una causa de severos problemas
con la digestión y la absorción de comida, especialmente si ésta contiene
grasas. El resultado es una creciente cantidad de desechos tóxicos que se
acumulan en el tracto intestinal y sistema linfático. La restricción en las
habilidades para digerir y asimilar las grasas estimula a las células
hepáticas para incrementar la producción de colesterol. El efecto
secundario que surge de esta maniobra de emergencia del cuerpo es la
generación de más cálculos biliares en los conductos biliares del hígado.

Por lo tanto, el remover la vesícula no es la solución para aliviar los
problemas digestivos, sino que se vuelve una causa de mayores y más
severas complicaciones en el cuerpo, como el cáncer y las enfermedades
cardíacas.

Cualquier tratamiento de la vesícula, sin importar lo avanzado o
sofisticado que sea, puede ser considerado como una gota en el océano,
porque no elimina el problema principal, que es la congestión de los
conductos biliares con cientos o miles de cálculos biliares en el hígado.
La medicina convencional ofrece tres principales enfoques para tratar los cálculos biliares:

Disolución de Cálculos Biliares

La misma piedra, pero partida a la mitadPara pacientes con síntomas leves o de poca frecuencia, o para aquéllos
que no desean una cirugía, existen medicamentos disponibles que
aseguran poder disolver los cálculos biliares. Al principio, el gradualmente
disolver los cálculos biliares con medicamentos que contienen sales
biliares (terapia oral de disolución) parece una buena idea.

Los medicamentos se consumen en forma de tabletas durante 12 meses, lo que
puede provocar una disminución en los niveles de colesterol en la bilis.
Sin embargo no hay garantía de ello. Según el British Medical Journal, el
uso de sales biliares tiene un porcentaje de error tan alto como un 50%.
Además, muchos pacientes “exitosos” simplemente no experimentan la
disolución completa de los cálculos biliares en su vesícula. Otros agentes
disolventes, como el metil ter-butil éter, no ofrecen mayores ventajas
sobre las sales biliares. Los tratamientos no exitosos pueden resultar en
cirugías.

Recientemente, los solventes se han instilado directamente a la
vesícula, a través de un pequeño catéter colocado en la piel. Se ha
comprobado que este método es efectivo en la disolución de las piedras de
colesterol, pero no resuelve el problema mayor-la acumulación de cálculos
biliares en el hígado. Todavía no existe la suficiente evidencia científica
para determinar los efectos secundarios resultantes de este tratamiento.

Ondas de choque

Otra alternativa la cirugía es la litotripsia, la cual es una técnica donde
los cálculos biliares son literalmente golpeados por una serie de ondas de
choque. En un reporte del Lancet (un prestigiado boletín médico inglés) en
1993, se determinó que esta terapia tiene serias complicaciones porque
puede provocar daños en los riñones y elevar la presión arterial. Ambos
efectos secundarios pueden contribuir al incremento en el número de
cálculos biliares en el hígado (vea Desórdenes de los Sistemas Circulatorio
y Urinario, capítulo 1).

Además, este procedimiento, en el cual los cálculos biliares son
fragmentados a través de ondas de choque, deja residuos tóxicos de los
cálculos biliares los cuáles pueden rápidamente convertirse en tierra fértil
donde se desarrolle bacteria dañina y parásitos y, por lo tanto, infecciones
en el cuerpo. Estudios recientes han confirmado que la mayoría de los
pacientes bajo este tipo de tratamiento experimentan sangrado interno, desde una pequeña hemorragia hasta una gran pérdida de sangre que requiere de transfusiones sanguíneas. Este tratamiento tiene también una alta tasa de recurrencia de piedras.

Cirugía

En 1991, 600,000 estadounidenses se sometieron a cirugía para
remover la vesícula. Desde entonces, el número se ha incrementado
constantemente. Una operación de la vesícula cuesta entre $8,000 y
$10,000 dólares y toma entre 40 y 45 min. con una laparoscopia. Mientras
la cirugía de vesícula abierta -colecistectomía- es aún frecuentemente
utilizada para pacientes con dolor frecuente o severo, o tienen un historial
de colecistitis, la colecistectomía laparoscópica se ha convertido en la
técnica quirúrgica más utilizada.

Con la cirugía tradicional, la vesícula se
remueve a través de una técnica de cirugía abierta que requiere una
incisión en la piel y anestesia general. Durante la colecistectomía
laparoscópica, también llamada “operación de cerraduras”, la vesícula
llena de piedras se jala literalmente a través de una pequeña incisión en el
abdomen. Algunas veces, la colecistectomía abierta se requiere cuando la
operación laparoscópica no es útil.

Con la laparoscopia, los pacientes parecen recuperarse mucho más
rápido y por lo general salen del hospital y regresan a sus actividades
regulares en pocos días. Sin embargo, desde su introducción, este
tratamiento “curita o tirita” de la vesícula ha provocado que muchos
pacientes se sometan a un operación de la vesícula sin necesidad; esto es,
para eliminar algunos síntomas de incomodidad persistentes en el
paciente.

Además de no tener ningún efecto en la tasa de mortalidad general de
las enfermedades de la vesícula, la cirugía laparoscópica tiene sus riesgos.
Tanto como el 10% de los pacientes salen de la cirugía con piedras aún
alojados en los conductos biliares, de acuerdo con el Instituto Nacional de
Salud de los Estados Unidos (Nota: los conductos biliares a los que
referimos en esta sección no son los conductos biliares del hígado).

Según el boletín Mayo Health Oasis (un boletín de la famosa Clínica Mayo),
otros riesgos incluyen los cálculos biliares perdidos en la cavidad
peritoneal, la adhesión abdominal y posiblemente una endiocarditis
infecciosa. Y según el New England Journal of Medicine, este
procedimiento puede causar hemorragias, inflamación del páncreas -una
condición potencialmente fatal-y perforación de la pared del duodeno.

También puede haber daños y succión de los conductos biliares, así como filtraciones de bilis al abdomen, incrementando la posibilidad de desarrollar una infección severa. Aproximadamente 1 de 100 pacientes se exponen al riesgo de morir en este tipo de operación.

Las heridas de los conductos biliares se han incrementado
dramáticamente como resultado del uso de la cirugía laparoscópica. En
Ontario, Canadá, donde el 86% de las operaciones de vesícula se hacen de
esta forma, el número de heridas a los conductos biliares se ha
incrementado en un 305% desde que este método se convirtió en el
estándar.

En cierto número de pacientes, los cálculos biliares se alojan en el
conducto biliar común (el principal conducto biliar que lleva al duodeno).
En algunos casos, el remover la vesícula no alivia los síntomas de los
cálculos biliares. Para mejorar su situación, un tubo flexible se coloca en
la boca y se avanza hasta el punto donde la bilis común entra al duodeno.
Con este procedimiento, se dilata la apertura del conducto biliar y las
piedras son arrojadas al intestino delgado. Desafortunadamente, muchas
de estas piedras se alojan en el intestino delgado o grueso, convirtiéndose
en una fuente constante de infección intestinal o problemas similares.

Conclusión

Ninguno de los procedimientos mencionados anteriormente se refiere a
la causa de las enfermedades de la vesícula. De hecho, contribuyen a
continuar la irrupción de los procesos digestivos y eliminativos del cuerpo.
El alivio de corto plazo que un paciente pudiera sentir después de que se le
haya removido la vesícula pudieran confundir al paciente y hacerle creer
que ha sido curado. Sin embargo, la verdad es que la continua o, incluso,
una empeorada interrupción de las secreciones de bilis en el hígado puede
contribuir al desarrollo de problemas de salud más severos que las
enfermedades de la vesícula.

El siguiente capítulo describe un procedimiento simple, pero que de manera efectiva, segura e indolora remueve no sólo los cálculos de la vesícula o los conductos biliares, sino, y más importante, los cientos y miles de cálculos en el hígado. Es extremadamente desafortunado que a millones de personas se les haya removido su vesícula de manera innecesaria, o que hayan perdido la vida a consecuencia de enfermedades del hígado o la vesícula.

Afortunadamente existe un método simple, barato y sin riesgos para que cada persona restaure de manera natural el hígado y la vesícula para prevenir futuras enfermedades.

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